viernes, 28 de noviembre de 2008

Crisis, what crisis? (o el nombre exacto de las cosas)

Si a un diplomático de verdad, quiero decir de carrera y no de los que en vez de haber pasado por ella pasan por ser los más adictos al partido que los ha nombrado, le preguntan cuál es el nombre que puede definir cualquier situación, hace dos cosas: la primera callarse y la segunda no abrir la boca. Hay cosas de difícil definición y otras de definición imposible. Sólo los poetas aspiran a enunciarlas.
«Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas», rogó a sus íntimos dioses tutelares Juan Ramón Jiménez. Por su parte, Borges aspiraba a designar cada cosa con su «preciso y verdadero y no sabido nombre». Ahora nadie tiene, entre la jungla de esforzados y farsantes cofrades de la política, esas preocupaciones semánticas y le llaman desaceleración a la crisis, lo que no deja de ser una buena manera para irnos acostumbrando a seguirle llamando desaceleración a la ruina.
Los síntomas empiezan a ser mortales, pero todavía estamos vivos. Como desde que era pequeña me contaron que Dios todo lo sabe, puedo afirmar que bien sabe Dios que nunca he tendido al pesimismo. No habitamos el mejor de los mundos posibles, pero tampoco el peor. Esta porción de planeta es manifiestamente mejorable, pero también peorable. Es el momento de no ocultar nada a sus habitantes, ya que estamos capacitados para darnos cuenta.
Crecemos menos de la mitad que la Eurozona. Por favor, que no le llamen a esto desaceleración si no quieren que les llamemos a ellos embusteros.
La crisis de las hipotecas subprime es considerada disparadora y parte de la crisis financiera y de la económica de 2008. La crisis hipotecaria, hasta el momento se ha saldado con numerosas quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones de los Bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos descensos en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real, que ha supuesto la entrada en recesión de algunas de las economías más industrializadas. 

4 comentarios:

Vodquila dijo...

Mis conclusiones de ésta crisis (sobretodo por tener conocimientos energéticos, los ingenieros somos economistas encubierto), creo que la han adelantado, éstan guardándose las espaldas los que más tienen para que nada cambie en el fondo, así justifican los despidos entre otras cosas... La aceleración es una varianza de la economía del sistema capitalista: consumimos menos, por tanto, crecemos menos, velocidades negativas provocadas por aceleraciones negativas (términos por debajo del cero). No te he entendido bien, pero supongo que para ti el término desaceleración no te resulta sinónimo de crisis, pero si lo es en un sistema basado en el crecimiento. Vamos hacia el cambio obligado porque es insostenible nuestro modo de vida. Estudios dicen que en el 2050 habremos acabado con las reservas de crudo. No hay energías alternativas, nuestras industrias necesitan un aporte energético que sólo lo va a poder proporcionar la energía nuclear. Dicen que sociedades como Cuba y China soportaran bien la crisis mundial porque ellos ya están acostumbrados a vivir con menos. España nunca ha tenido una industria energética de ahí que la crisis le salga y le saldrá más cara. Yo opino que la histeria del ciudadano español debió empezar en la subida de las hipotecas no cuando decidió ser manipulado por la prensa. La gente está en crisis porque les han dicho que están en crisis. Yo creo que ahora mismo sólo nos están robando.

M. Román Espín dijo...

Mis conclusiones son algo distintas, más filosóficas , paso a exponerlas.
1. El dinero no es nada más que la voluntad objetivada.
2. El dinero ha dejado de existir, la economía está controlada por impulsos electromagnéticos.
3. No existen centros de poder, el mundo está conectado en red, aunque evidentemente siga existiendo un sistema piramidal que lo sostiene.
4. La confianza o la falta de ella ha movido la economía capitalista basada en sistemas de financiación que ayudaban al ciudadano a cumplir sus necesidades básicas y deseos. La desconfianza debida a la posible falta de solvencia entre los particulares y de liquidez entre los bancos han paralizado al sistema capitalista, basado en dinero ficticio.
5. Los recursos energéticos son finitos, empero creo que ese aspecto aún está por llegar para recrudecer aún más la situación.
6. El crecimiento no sólo tiende a cero, es más, es negativo: no sólo no se tiene sino que se debe.
7. El bajo precio del dinero consiguió que la clase media pudiera mejorar sensiblemente sus condiciones de vida materiales por encima de sus posibilidades reales, al subir los tipos la gente no puede seguir consumiendo.
8. El sistema capitalista se ha basado en el crédito y el consumo; si no hay uno no hay otro, por lo tanto se hace totalmente necesario repensar nuestro actual sistemas.
La economía se tendrá que reescribir, el mundo ha cambiado my deprisa y lo va a seguir haciendo. En el caso español comparto plenamente tu opinión: no tenemos ningún tipo de industria energética, por ende, tampoco de ningún tipo, la cosa estará cruda cuando se acabe el crudo.
No obstante el pueblo español sigue siendo feliz, no le queda mucho pan, pero aún tiene circo, percibe la crisis no sólo por los medios, cuando mira su bolsillo se da cuenta que ya no le llega, pero no se preocupa por el mañana, sigue consumiendo buscando donde no hay e intentando aparentar como puede.
Mi querida amiga, no creo que se trate de una mera aceleración, tenemos una crisis doméstica y una crisis global porque el sistema crediticio se desmorona. Tanta guerra fría para que al final los brokers de bolsa hayan resultado ser el peor enemigo del sistema capitalista...
Un abrazo enorme

Vodquila dijo...

Ya veo cual es la incongruencia. Entiendes por desaceleración como menor aceleración y es que es aceleración negativa. De ahí que sea sinónimo de crisis, porque no crecemos y si la misma persiste llegamos a decrecer, es decir, crecimiento negativo y desemboca en recesión.

M. Román Espín dijo...

Mi querida amiga:
mientras la crisis nos azota las calles de llenan de gente poseída por el espíritu navideño,toda una incongruencia.
Por cierto, momento frívolo, mi nuevo amante está trmendo