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martes, 26 de marzo de 2013

Elogio de la patafísica


La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias; no es tanto una burlona superación de la metafísica como una percepción del mundo, una recusación del positivismo, una reacción bufonesca contra la doctrina del progreso en la época. 
Los principios de la ciencia patafísica sostienen que “todo puede ser su opuesto”, que “la esencia del mundo es la alucinación”, que “todos somos innobles”, que “nada parece nunca lo que es”, que “todo fenómeno es individual, defectuoso e inagotable”, y que “todo saber es siempre personal y válido para un instante”. 
Todavía hoy se siguen pregonando programas políticos de la ciencia que la suponen universal, generalizable, útil y aplicable. Pero si se quiere dar cuenta de la particularidad de las cosas y de la singularidad de los seres humanos se necesita un ideal de ciencia muy distinto al hasta ahora conocido y dominante. Una ciencia de lo singular detecta y celebra las excepciones al orden regular de la naturaleza y de la sociedad. Tal ciencia afirma la inevitable diferencia y superabundancia de cosas y seres y lenguajes únicos en sí mismos. Las cosas, antes o después, se deforman, derriten o mutan: están allí para incitar a los hombres a aceptar y agradecer un mundo excepcional.
La patafísica es un elogio de la curiosidad, lo cual nos devuelve a la motivación originaria de la ciencia, hoy obturada por metodologías y modas académicas. Aunque lo maravilloso, la excepción inclasificable y la unicidad asombrosa carezcan de legitimidad para quienes operan con conceptos generales, no otra cosa hay en el inventario del mundo. 



martes, 29 de marzo de 2011

Momentos estéticos

Si trato de imaginar quienes ocupan para mí el primer lugar en la estadística de los productores de melancolía pienso en Goethe, Proust, Kundera y Valente. Estos hombres usando una claridad casi geométrica dijeron que si sabemos orientar cada cosa hacia la eternidad habremos encontrado la fórmula para expresar con una sensibilidad poética toda la realidad metafísica.
Si tomamos un breve trozo de la realidad, un paisaje, un rostro, una figura, un sonido, unas palabras para simbolizar el resto del mundo podemos expresar grandes extensiones de él.
A los ojos del hombre sin fantasía las cosas se presentan escuetas, insignificantes, tal y como son, incapaces de representar otra cosa; la imaginación es la que eleva seres y objetos de la trivialidad que le es natural a una vida más noble: hace de ellos símbolos, formas representativas.
Nada hay tan baladí que que no pueda ser ennoblecido inyectándole el aroma y la esencia de una breve porción del universo. Cuando he amado o sufrido me han rodeado cosas modestas que a través del filtro de mi subjetividad han acabado unidas para siempre al recuerdo de mi placer o mi dolor.
Y así, al pasar los años, puedo llorar por una canción vieja y raída que escucho, por el recuerdo de un rostro cargado de belleza o viendo la titilación de la primera hoja que pone el árbol en primavera. Cada imagen o cada palabra poética es un almacén de emociones innumerables.
El placer sexual consiste en que unas glándulas se vacían súbitamente del humor segregado muy poco a poco; del mismo modo cuando una melodía, una imagen, una pincelada o un verso dejan caer de súbito sobre nuestra fantasía toda su carga de emociones sentimos un placentero momento estético y gritamos al bello instante que se detenga y nos sobreviva.

martes, 7 de octubre de 2008

Poesía aplicada

Acabo de encontrar un hermoso fragmento de texto en el lugar que menos me esperaba. ¿Os habéis fijado alguna vez en lo hermosas que son las descripciones de los vinos?

Los blancos Rías Baixas son vinos de aromas intensos, francos, afrutados (algunos con notas florales). En boca son frescos, untuosos, sedosos y persistentes. Buen paso de boca.


Me gusta el vino pero mi paladar no puede descifrar su significado con tanta precisión. ¿Es poesía o es lenguaje técnico? Es ambas cosas. Suena como un encadenamiento de metáforas y símiles literarios, y sin embargo, un entendido en vinos comprenderá con precisión científica cómo es ese vino. ¿No es asombroso que para describir con la mayor precisión algo, haya que usar un lenguaje como ese? Es el sueño cumplido de lo bello-útil. Es poesía aplicada.

lunes, 21 de julio de 2008

La contra-revolución analógica

Decálogo Lomográfico
1. Lleva siempre la cámara contigo.
2. Utilízala de día y de noche.
3. Lomografiar no interrumpe tu vida cotidiana, la pone en escena.
4. Dispara desde la mano, no desde la cara.
5. Acércate todo lo que puedas a tu objetivo.
6. No pienses
7. Sé rápido.
8. No es necesario saber lo que tienes en el carrete en el momento.
9. Después tampoco.
10. No te preocupes por ninguna de las reglas.
Más info: www.lomospain.com