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viernes, 4 de febrero de 2011

Leer para despertar

Todo libro es, a su modo, mágico, en el ya antiguo rito de la lectura siempre hay algo de conjuro y brujería. Libros son la Biblia y el Corán, la Enciclopedia de Diderot, los íntimos Ensayos de Montaigne y la gran denuncia colectivista de El Capital; los libros son, y necesariamente han de ser, muchos porque el acto de leer, como el acto sexual, puede ser efectuado en busca de muy diversas recompensas subjetivas, pero en sí mismo tiene como objetivo natural la reproducción de su especie. Admirar una catedral gótica o una estatua griega no impone ni a los más exaltados la tarea de acometer una obra semejante, pero la comprensión a fondo de cualquier gran libro parece suscitar que lo prolonguemos o refutemos en otro comentario escrito. Uno puede incorporarse al mundo de la pintura o de la escultura con deleite y conocimiento sin necesidad de sentirse pintor ni escultor, pero nadie puede entrar en el universo literario sin sentirse -aunque sea mínimamente, aunque sólo sea como posibilidad no frustrada- escritor. ¿No está hoy de moda lo interactivo? Pues leer y escribir son los dos polos necesarios de la más interactiva de las artes humanas. Pero lo que ahora oímos repetir hasta el hartazgo, sin embargo, es que vivimos en la era de la imagen y que la palabra escrita es actualmente cosa subordinada. Nos hemos mudado de la galaxia Gutemberg a la galaxia Lumiére y finalmente a la galaxia 2.0. En el medioevo se decía que la filosofía no había de ser sino ancilla theologiae, la criada de la teología, y hoy se repite con alborozo o con impotente resignación que la literatura ya no puede ser más que criada de las artes de la imagen. El credo de esta nueva fe, tan oscurantista como la medieval y tan propensa a fabulaciones y milagrerías como la otra, se condensa en este dogma: "Una imagen vale más que mil palabras". Nada más falso. Cualquier palabra, incluso de las más humildes, vale más que mil imágenes porque puede suscitarlas todas; en cambio, una imagen sin palabras, para quienes no somos dados al alelamiento místico, es puro decorado o truco ilusionista del que se escamotea lo esencial para la apropiación crítica. Las palabras ganan sin duda mucho con el complemento de las imágenes, pero las imágenes sin las palabras lo pierden todo.


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Solsticio de invierno

África- Geseende Kerfees en 'n gelukkige
Albania- Gëzuar Krishlindjet Vitin e Ri!
Alemania- Fröhliche Weihnachten und ein glückliches Neues Jahr!
Armenia- Shenoraavor Nor Dari yev Soorp Janunt
Asturias- Bones Navidaes & Gayoleru anu nuevu!
Bélgica- Zalige Kertfeest
Brasil- Feliz Natal! Feliz Ano Novo!
Bulgaria- Tchestita Koleda i Shtastliva Nova Godina
Catalunya- Bon Nadal i feliç any nou!
Croacia- Sretan Bozic
Dinamarca- Glædelig Jul og godt nytår
Eslovenia- Srecen Bozic
Egipto- Colo sana wintom tiebeen
English- Merry Christmas o Happy Christmas and a Happy New Year
Esperanto- Gajan Kristnaskon & Bonan Novjaron
Eslovenia- Srecen Bozic
España- Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo
Estonia- Rõõmsaid Jõulupühi ja Head uut aastat
Finlandia- Hauskaa Joulua
Francia- Joyeux Noël et Bonne Année!
Gales- Nadolig Llawen
Galícia- Bon Nadal e Bo Ani Novo
Grecia- Kala Christougenna Ki'eftihismenos O Kenourios Chronos
Hebreo- Mo'adim Lesimkha
Hispanoamérica- Felices Pascuas, Feliz Navidad
Holanda- Hartelijke Kerstroeten
Hungria- Kellemes karácsonyi ünnepeket és Boldog újévet!
Indonesia- Selamat Hari Natal & Selamat Tahun Baru
Iraq- Idah Saidan Wa Sanah Jadidah
Irlanda- Nodlig mhaith chugnat
Italia- Buon Natale e Felice Anno Nuovo
Japón- Shinnen omedeto. Kurisumasu Omedeto
Latín- Pax hominibus bonae voluntatis
Lituania- Linksmu Kaledu ir laimingu Nauju metu
Luxemburgo- Schéi Krëschtdeeg an e Schéint Néi Joer
Malasia- Selamat Hari Natal dan Tahun Baru
México- Feliz Navidad
Nueva Zelandia (Maorí)- Meri Kirihimete
Noruega- Gledelig Jul
País Vasco- Zorionak eta Urte Berri On!
Polonia- Wesołych Świąt Bożego Narodzenia i szczęśliwego Nowego Roku!
Portugal- Boas Festas e um Feliz Ano Novo
Rumania-- Craciun fericit si un An Nou fericit!
Rusia- Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva i s Novim Godom
Serbia- Hristos se rodi
Somalia- ciid wanaagsan iyo sanad cusub oo fiican.
Suecia- God Jul och Gott Nytt År
Tahiti- Ia ora i te Noere e ia ora na i te matahiti 'api
Tailandia- Sawadee Pee mai
Turquía- Noeliniz Ve Yeni Yiliniz Kutlu Olsun
Ucrania-- Veseloho Vam Rizdva i Shchastlyvoho Novoho Roku!
Valencia- Bon Nadal i feliç any nou
Vietnam- Chung Mung Giang Sinh - Chuc Mung Tan Nien

jueves, 15 de enero de 2009

Pink cigarretes

Hay actores famosos que no serían tales sin el arte de fumar, como hay "hombres de honor" a quienes sólo les aporta alguna autoridad el tabaco negro que van fumando mientras acumulan quinquenios. Bogart era un gran actor, pero sobre todo era un personaje. El cine ha tenido sus tótems y sus tabúes. Primero el león de la Metro, luego el bigotito de Chaplin, las ligas de Marlene y así todo un repertorio selecto que culmina en la gabardina de Bogart. El cigarrillo de Bogart era un tabaco cínico que le permitía al héroe hacer pausas, silencios de donde nacían sus frases hoy universalizadas: "siempre nos quedará París".
¿Siempre nos quedará el tabaco? Me temo que sí, porque el hombre es poco más que un alegre suicida.
http://www.youtube.com/watch?v=wDN_TwTrFj8

sábado, 3 de enero de 2009

Perroflautas

Desde hace un tiempo llevo viendo grupos de jóvenes de ambos sexos caracterizados por:

1) indumentaria desaliñada compuesta por lo general por leotardos y camisetas raídas dos tallas mayor de lo necesario de manera que podamos contemplar su ropa interior
2) peinado estratégico (desde rastas a mitad de la cabeza afeitada y largo por detrás
3) can de gran tamaño que se relaciona únicamente con otros canes cuyos dueños pertenecen a la misma tribu
4) gusto por las representaciones públicas de malabares y tañido de flautas

Sin llegar a posiciones fuertes sapir-whorfianas, tengo que decir que me tranquiliza mucho conocer el nombre de las cosas, y de hecho no poder nombrar a esta tribu urbana que no se ajustaba exactamente a ninguna de las que conocía en el presente (siniestros, punkis) o en el pasado (hippies) me provocaba cierta desazón. Y en esas estaba cuando de golpe oí o leí la palabra perroflauta para hacer referencia a estas gentes y, tras laboriosa investigación (consistente en meter la palabra en diversos buscadores) descubrí que estaba bastante extendida.
El mecanismo lingüístico de formación es bien conocido: es la sinécdoque o selección de una parte por el todo. En este caso son dos los elementos típicos que se han seleccionado y con ellos se ha formado un nuevo compuesto. La palabra parece funcionar como sustantivo y como adjetivo ("llevaba una camiseta perroflauta"), aunque también se ven los derivados "perroflautístico" y "perroflautero".

Tiene gracia, no hace no tanto tiempo mi estética podía asemejarse en parte a la de este colectivo, pero no creo que se me pudiese aplicar el adjetivo: yo soy más gatuna y en mi neceser nunca faltaron el corrector de ojeras y el perfume.

martes, 30 de diciembre de 2008

Amor, sexo y química

En esta época del año no paran de recordarnos por doquier que tenemos que ser buenos los unos con los otros y que debemos dejarnos penetrar (no necesariamente de manera textual) por el Amor. Así, en mayúsculas. He pensado que estaría bien intentar entender cómo funcionan las cosas del querer, como decía la copla.
La lógica no siempre impera en nuestras relaciones sexuales y afectivas. Eso lo sabemos todos, sobre todo si rememoramos ciertos episodios de nuestro pasado particular. Vamos, la típica noche tonta que termina con campanas de boda. O el por qué no sabré decir que no… Sin embargo, a pesar de todos los condicionantes internos y externos de cada uno de nosotros, una cosa está clara: el amor es pura química. Además, fabricada por nuestro cerebro.
Estar enamorado es una de las enfermedades más terribles y disparatadas que existen. Sus síntomas son muy parecidos a los de algunos trastornos obsesivo-compulsivos estudiados por la psiquiatría, como lavarse las manos continuamente o comprobar sin parar que una puerta esté bien cerrada. Pensar todo el día en una persona viene a ser lo mismo. Mucho se ha hablado, escrito o cantado al respecto. Sin embargo, la prueba científicamente irrefutable de este desaguisado fue aportada por la psiquiatra italiana Donatella Marazzitti. En unos estudios realizados en 1990 demostró que los niveles de serotonina en las personas enamoradas es un 40% inferior al de las personas 'sanas', unos niveles similares a los de aquellos que padecen cuadros depresivos. La serotonina es un neurotransmisor que ejerce un efecto tranquilizante y optimista en nuestro cerebro, por lo que ya sabemos a qué se debe ese "no sé qué tengo, no sé qué me pasa" que trae consigo el amor. Al cabo de un año, siguiendo con su experimento, la doctora Marazzitti en un nuevo análisis comprobó que los niveles de serotonina de los enamorados ya se habían normalizado. Vamos, que la fase del enamoramiento tiene, químicamente, una caducidad de un año. Y menos mal.
En esta primera parte del proceso amoroso, en el que se pueden llegar a producir fenómenos sorprendentes como erecciones inusitadas o cosquilleos en los bajos fondos con sólo echar un vistazo a nuestro objeto (es un decir) de deseo, intervienen dos hormonas sexuales: la testosterona y los estrógenos. La testosterona es la hormona sexual masculina por excelencia aunque las mujeres también la producen, aunque en cantidades inferiores. En invierno y con poco sol se reducen sus niveles, pero con la llegada de la primavera… En el caso de los estrógenos, actúan en el acto sexual preparando el terreno para una buena fecundación. Facilitan la penetración de los espermatozoides, abren y flexibilizan el cuello del útero, además de ayudar al endometrio, la mucosa uterina, en su proliferación y preparación ante la llegada del óvulo. Además de producirse estos fenómenos, durante la atracción sexual aparecen en escena otros neurotransmisores: las monoaminas. Algunas son conocidas a nivel general: la serotonina, que ya hemos descrito anteriormente; la adrenalina, que acelera el ritmo cardiaco y nos hace sudar, entre otras maravillas; o la dopamina, con efectos parecidos a los de la cocaína o la nicotina. Todo un terremoto a nivel hormonal que es imposible que nuestro organismo pueda aguantar eternamente.
Por suerte, tras la tempestad llega la calma. Llegamos a la fase que consiste en ir al cine los domingos por la tarde. Para resolver el come-come que nos causa el amor, entran en juego otras hormonas, las que nos hacen decidir si la persona objeto de nuestras obsesiones y desarreglos hormonales vale la pena.
La occitocina es una hormona segregada por el hipotálamo durante el parto y la lactancia. Queda claro pues, el componente de unión, comunión, o como le queramos llamar, que comporta. Lo bueno de la cuestión es que durante el orgasmo nuestro cerebro también la segrega. O sea, que cuanto más sexo tenemos con la misma persona, mayor grado de compromiso y de confort. La occitonina actúa en pocos segundos y es responsable de las subidas de tensión sexual ocasionadas, por ejemplo, por una simple caricia de tu churri.
¿Será que la hormona de la fidelidad, existe? Sin duda, el cerebro de algunos debe estar atrofiado.